martes, 25 de abril de 2017

La locomotora de la paz



Los gobiernos de Santos se han llamado los de las locomotoras, esto para darle nombre a sus programas estrellas como el de la locomotora minera, la construcción de vías de 3 y 4 generación, la venta de empresas del Estado, siendo solo la locomotora minera y la venta de activos del Estados, los que se han entregado a las multinacionales, los temas que competen al desarrollo interno siguen estando en veremos.

En este mismo lugar se encuentra el tema de la paz, se firmaron unos Acuerdos de Paz, pero, la arrogancia de Santos y el conejo que le metió a las FARC, el guiño soterrado al uribismo, al someterlos a las urnas, dieron otro resultado Entendiendo en primer lugar, que estos acuerdos se firmaba como forma de finalizar el conflicto, entre dos fuerzas; segundo en el país no existe una cultura política dispuesta a participar en las urnas, sin olvidar que el único plebiscito que se votó fue en 1957, para otorgarle la ciudadanía a la mujer; tercero, al aceptar la refrendación en las urnas se corría el riesgo de seguir el conflicto armado.

A pesar, de que se perdió la refrendación en las urnas, las FARC siguieron adelante con el proceso del que se modificaron los temas relevantes, que podrían empezar a transformar el país, entrar en la modernidad no del siglo XXI sino del XX, con la modernización del campo y la tenencia de la tierra, la columna vertebral en la fundación de las FARC.

Al aceptar, la insurgencia modificar los acuerdos entraba otro negociador, el cual no estaba invitado, entendiendo que parte de los que apoyaron el NO, son del establecimiento y era un acuerdo insurgencia-gobierno, en que el gobierno tenía el apoyo de los votantes, pero este nuevo escenario no solo beneficiaba a la ultra derecha, sino al mismo gobierno, quien luego, de ser galardonado con el Nobel de paz y otros reconocimientos internacionales, empezó a ralentizar, los cambios que dieran la entrada a la implementación.

El dejar en manos del Congreso la vía rápida, anglicismo fast track, que no por darle nombre sofisticado avanzó más rápido: algunos partidos políticos empezaron a modular los acuerdos e intentar cambiar algo que ya había sido acordado, en unas discusiones que duraron un tiempo de más o menos 4 años, por lo que no fueron temas que se pactaron a la ligera ni pretendían las grandes transformaciones sociales, ni la toma del poder o el cambio del modelo político o económico.

Pese a esto, con el pasar de los días el Congreso no aprobó las reformas que hacen posible que se inicie el proceso de implementación, lo que supone es que se esté dando otro proceso de paz, esto ha hecho que se vea lejano, o peor aún que finalmente no se aprueben las leyes que hacen posible la implementación. Es decir, el gobierno después de negociar con la insurgencia, le dejó lo pactado a la aceptación en las urnas y luego al Congreso quienes han intentado torpedear por todos lados la implementación, no solo la ultra derecha sino los de la unidad nacional, sumado a la corrupción que hace imposible que se aprueben leyes sin recibir mermelada.

Estos obstáculos han hecho que la implementación se perciba como algo lejano, que está enfocada solo en beneficiar a la guerrilla, mientras para el conjunto de la sociedad no se ven los beneficios, entendiendo por supuesto, que el conflicto se vivió con toda su intensidad en el campo, en la ciudad solo existieron acciones que no fueron una constante, por lo que, una gran parte de los habitantes de las grandes ciudades no perciben como necesario el apoyo en las urnas ni el fin de la guerra.

Para el gobierno de Santos, la implementación es algo que no hace parte de sus prioridades, no solo, porque termina su mandato, sino que su único objetivo era terminar con la insurgencia, por otro lado, está la incapacidad del gobierno de legislar en todos los ámbitos; ley de educación, salud, vivienda, seguimos como en el siglo pasado, armando unos programas subsidiados como ser pilo paga, viviendas gratis; que no benefician al conjunto de la población y generan exclusión. Mientras el país sigue atrasado y lejos del progreso.

En la etapa actual que se puede denominar de pos-acuerdo o implementación, los avances con respecto a lo que le corresponde al gobierno se puede decir, que la locomotora de la paz no arranca, algo tiene dañado y no se tiene la intensión de reparar. Mientras tanto, la insurgencia viene cumpliendo a cabalidad todo lo que le corresponde, como la concentración de la tropa, las etapas del desarme y dejación de armas a la ONU, la no participación en política mientras no se dejen las armas, el estudio en las zonas de concentración y la pedagogía de paz.

Pese a esto, para el gobierno y todas las entidades que representan la institucionalidad parece que lo único y más importante es que la insurgencia entregue las armas y al día siguiente abandonen las zonas donde se encuentran ubicados, por el peligro que puede representar lo que algunos militares y políticos ignorantes, han dado en reciclar el discurso de guerra que se llamó “republicas independientes”. Es decir para este grupo de “sabios” lo importantes es que ojala ningún guerrillero vuelva a tener contacto con el otro, ni se encuentren compartiendo vereda, municipio ni vecindad, para que no armen una república independiente o barrio si es en la ciudad.